Soy creación: soy agradecido II

“...Y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.” (San Lucas 17:16)

La gratitud depende en gran medida del concepto que se tenga de si mismo. Pensar que se es merecedor de todo lo bueno y que es injusto cuando las aflicciones vienen, conduce al descontento y a la ingratitud. De diez leprosos que fueron sanados por Jesús sólo uno regreso a dar gracias, y era samaritano. Los demás al parecer eran religiosos judíos que entendían que merecían estar sanos. El samaritano era también religioso pero era tenido como pagano por el sincretismo de su fe. Su estigma social y religioso lo hacían sentir, como el publicano, indigno de la bondad divina.

Observe como expresó su indignidad y gratitud:”…volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postro rostro en tierra a sus pies, dándoles las gracias…” El hombre agradecido se pregunta ¿quién soy yo para recibir tanta bondad? El ingrato ¿Por qué a mí? Contrario a lo que muchos piensan, en el mundo hay solamente dos grandes religiones: los que creen que la salvación es por las obras y los que creen que es de pura gracia. De ahí depende la ingratitud o gratitud. El samaritano creía lo segundo: de pura gracia. ¿Y usted?

Hasta la próxima.

 

 

 

"Además os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos." Mateo 18:19-20